5.7.10

Hoy

Son días como éste en los que deseo que suceda un cataclismo biológico en la Tierra y todos se transformen en zombies come-hombres.

Son días como éste en los que me encantaría tener un perro enorme y bruto con el cual dormir la siesta todo el día.

Son días como éste en los que comprendo la última cena (irónicamente).

Son días como éste en los que escuchar canciones tristes no alcanza para comprender lo que pasa en mi interior.

Son días como éste en los que comer chocolate y caminar por la ciudad son un remedio muy y poco sano.

Son días como éste en los que la significación de la unión del significado y el significante se resignifica para significar una cosa totalmente distinta que te hace dar cuenta que está todo patas parriba.

Son días como éste en los que agradezco que no entre nadie a mi blog.

Son días como éste en los que lo difícil no es que la voz interna se calle, sino que diga algo coherente.

Son días como éste en los que siento que la cadencia de tragedias y comedias se confunde en una escala menor.

Son días como éste en los que sonreirle a la gente en la calle se dificulta más que de costumbre.

Son días como éste en los que agradezco tener amigos tan lindos.

Son días como éste en los que anochece más temprano y el sol bien podría no salir al siguiente.

Son días como éste en los que la comida llena pero no sabe.

Son días como éste en los que Andrea Del Boca no resulta tan exagerada.

Son días como éste en los que te quiero (mucho) (poquito) (nada).

Son días como éste en los que bien podría desaparecer en un mar de lágrimas.

Son días como éste en los que duele ser humano.